Comprometerse en el proyecto Ad Terram Incognitam (ATI) es participar a una aventura cuyos beneficios son multiples y compartidos. Una aventura donde cada uno puede expresarse de manera libre para compartir, construir y aprender. Pero ante todo es una aventura colectiva. Por eso, las personas que participan en ello solo pueden tener una actitud de confianza, responsable y solidaria. El éxito del proyecto ATI depende de esos valores, la realisación personal del viajero y el enriquecimiento del los alumnos.
Los contratos ATI / Viajeros / Escuelas son la formalidad escrita del compromiso recíproco de los viajeros, los alumnos y la asociación ATI. Cada uno afirma así su voluntad de construir una colaboración eficaz.
Si el viajero o la escuela no parece atenerse a las claúsulas del contrato, ATI toma el derecho de romper la colaboración de manera unilateral.